Un breve repaso sobre los últimos incidentes políticos
Los escándalos que amenazaron al oficialismo
Schoklender y Sueños Compartidos, los departamentos de Raúl Zaffaroni y la pelea en el INADI. Cómo intentó la oposición aprovecharse de estos hechos y por qué se diluyeron sin realizar mayor daño.

por Mariano De María
El escándalo no sólo es patrimonio de la farándula y de desconocidas aspirantes a vedettes con sueños de fama. Puesto en el escenario político, puede resultar un arma capaz de marcar a funcionarios y gobernantes, de mellar el imaginario colectivo o de fugar y atraer votos.
        En los últimos meses varios escándalos rodearon el ámbito oficialista, algunos con más repercusión mediática que otros. Y en cada uno de ellos, los políticos de la oposición intentaron sacar rédito electoral con sus declaraciones.
        El escándalo más reciente es el que involucra al ex apoderado de la Fundación Sueños Compartidos de la Fundación Madres de Plazas de Mayo, Sergio Schoklender, y las denuncias por lavado de dinero y estafa. El oficialismo se encuentra relacionado por haber financiado obras de la fundación con dinero público.
        El 15 de septiembre, Schoklender fue convocado a una reunión en el Congreso Nacional ante diputados de la oposición, en la cual se definió como una víctima, apuntó a la complicidad del Estado y denunció que desde la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) buscan silenciarlo.
        En sus declaraciones, acompañadas por las entrevistas brindadas principalmente a los medios del Grupo Clarín, de Perfil y La Nación, denunció que las Madres de Plaza de Mayo son culpables de los delitos que a él se le atribuyen.
        Sin embargo, ninguno de estos puntos fue probado aún en la justicia y al día de hoy las Madres de Plaza Mayo son querellantes en la causa.
        En julio pasado, la Organización No Gubernamental La Alameda denunció que en seis departamentos del ministro de la Corte Suprema de la Justicia, Raúl Zaffaroni, se ejercía la prostitución. El juez negó conocer a sus inquilinos o haber firmado algún contrato de locación y explicó que tenía un apoderado quien se encargaba del manejo de los inmuebles.
        Los diputados de la oposición criticaron al ministro quien, sin ser un funcionario del oficialismo, se encuentra ligado al kirchnerismo dado que fue el ex presidente de la república, Néstor Kirchner, quien lo designó como miembro de la corte en 2003.
        El diputado y candidato presidencial, Ricardo Alfonsín, fue el más duro de todos y pidió en declaraciones públicas a radio 10 que “frente al papelón, para no hacerle daño a la Justicia, aunque no hubiera delito debería renunciar”.
Sin embargo, el juez fue respaldado por los restantes miembros de la corte y por treinta diputados, tanto del oficialismo como del Frente Amplio Progresista, quienes se solidarizaron con su situación.
        Otro escándalo fue la pelea en el Instituto Nacional contra la Discriminación (INADI) entre el titular, Claudio Morgado y la vice titular, María Rachid, sucedida en junio. Rachid acusó a Morgado de utilizar la caja del instituto para beneficio propio mientras Morgado le espetó el nombramiento de funcionarios amigos.
        A los dos días ambos renunciaron y el instituto fue intervenido por decisión de la Presidenta de la Nación.
        Dada esta rápida respuesta, el escándalo se diluyó rápidamente sin realizar demasiada mella en el oficialismo ni generar repercusiones internas, al punto que María Rachid ingresará a fin de año a la legislatura de la Ciudad de Buenos Aires tras ser elegida en el cuarto lugar de la lista del Frente para La Victoria en las últimas elecciones a Jefe de Gobierno porteño.

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