En busca de lograr por segunda vez una banca en Diputados
El trotskismo argentino va unido detrás de Altamira
El Partido Obrero (PO) se asentó como la principal fuerza política de la izquierda trotskista en la Argentina, pero sin embargo debe refrendar esta posición el domingo si no quiere que otras tendencias le discutan la dirigencia.
por Matías Calviño
Con las elecciones presidenciales del domingo como objetivo, el líder histórico del Partido Obrero (PO), Jorge Altamira, formó junto a otros partidos el Frente de Izquierda de los Trabajadores (FIT), una coalición por la cual es candidato a presidente y que apunta a perdurar en un espacio difícil e inestable como lo es el trotskismo argentino.
Sorprendió y superó con éxito las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO), en las cuales dejó en el camino a Proyecto Sur, partido nacionalista de centro izquierda del cineasta Fernando Solanas. Ahora el nuevo objetivo que el FIT se propone es cosechar la suficiente cantidad de sufragios para conseguir por lo menos una banca en la Cámara de Diputados.
Con la sanción de la reforma electoral en 2009, el primer paso de Altamira fue superar la barrera del 1,5 por ciento de los sufragios que le imponían las PASO para participar de la contienda presidencial de este domingo.
Para esto, el PO logró concertar una alianza con el Partido de los Trabajadores Socialistas, liderado por Christan Castllo; el Movimiento al Socialismo, por Héctor Heberling; y la Izquierda Socialista, por Juan Giordano. De esta manera fue concebido el FIT.
A pesar de que las proyecciones de las principales consultoras muestran que será una tarea casi imposible obtener un legislador nacional, el candidato a vicepresidente del FIT Christian Castillo aún confía en lograr el cometido. “Estamos planteando un objetivo lograble: con los 500 mil votantes que nos apoyaron en las primarias más algunos votos adicionales pueden llegar diputados de izquierda al Congreso”, le afirmó al diario El Argentino el 13 de este mes.
Altamira declaró que se propone darle un giro a la política nacional y subió la apuesta en cuanto a la cantidad de legisladores: “Si alcanzamos nuestro objetivo de tener dos o tres diputados en el Congreso convertiríamos el fracaso de una oposición llamada derechista en el ascenso de una oposición de izquierda que dialoga o polemiza con el gobierno”, expresó a la agencia La Provincia.
De obtener esta victoria, la coalición liderada por el PO asegurará su rol como partido líder dentro de la izquierda nacional y colocaría el segundo legislador trotskista de la historia, luego del período que cumplió entre 1989 y 1993 el exdirigente del MAS, Luis Zamora.
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