El surgimiento de una opción de centroizquierda
Binner, representante de un frente socialdemócrata
Tras los distanciamientos de Binner con el candidato a presidente Ricardo Alfonsín y el líder de Proyecto Sur Fernando “Pino” Solanas, distintas fuerzas progresistas se encolumnaron detrás de su figura.

por Darío Martelotti
El Frente Amplio Progresista (FAP) es el resultado de una alianza entre fuerzas de tendencia socialdemócrata y progresista alineadas detrás de la figura del gobernador de Santa Fe y hoy candidato a presidente Hermes Binner, que pretendían romper con la dicotomía oficialismo-oposición y generar una propuesta políticamente novedosa de cara a los comicios de octubre.
Surgió luego del triunfo del Partido Progresista en las primarias abiertas de Santa Fe en mayo de este año, cuando Binner se lanzó a la carrera presidencial con el objetivo de construir un frente de centroizquierda a nivel nacional: “Lo importante no debe ser la desesperación por ganar las elecciones sino la coincidencia en los planes para gobernar”, declaraba el mismo día de las elecciones al emitir su voto.
Desde entonces, se sumaron a la coalición pequeños espacios políticos provenientes de distintas fuerzas, aunque con una misma línea política. Entre ellas se encuentran: Generación para un Encuentro Nacional (GEN), de la candidata a gobernadora bonaerense Margarita Stolbizer; el Partido Nuevo de Córdoba, de Luis Juez, y los espacios que rompieron con Proyecto Sur tras la decisión de su líder Fernando “Pino” Solanas de llevar a la socióloga Alcira Argumedo como candidata presidencial: Libres del Sur (Victoria Donda), Buenos Aires para Todos (Claudio Lozano), Unidad Popular (Eduardo Macaluse) y Solidaridad e Igualdad (Víctor de Gennaro).
Así como sucedió la separación con Solanas, el distanciamiento entre Hermes Binner y el candidato presidencial por la Unión Cívica Radical (UCR), Ricardo Alfonsín, hoy aliado con el empresario y diputado por el peronismo disidente Francisco de Narváez, también sentenció el perfil político del Frente.
Binner privilegiaba así una construcción política lenta pero coherente ideológicamente, en donde el estreno de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias de agosto reflejaron su acierto.
Con pocas semanas de campaña, el FAP obtuvo el 10,18 por ciento de los votos y se ubicó como cuarta fuerza nacional, mientras que Alfonsín consiguió un porcentaje apenas mayor: 12,20, y Proyecto Sur se quedó sin candidato tras no superar el piso del 1,5 por ciento.

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