El posible final político de Elisa Carrió
La derrotaron las propias incoherencias ideológicas
A diferencia de sus anteriores experiencias, las elecciones del domingo amenazan con ser las últimas de todas para ella y la encuentran debilitada y por decisión propia apartada del primer plano dentro en el partido.
por Matías Calviño
"La derrota me pertenece. Ahora, desde un rol secundario debo acompañar a los candidatos a diputados y senadores para que lleguen al Congreso y la gente tenga quien la defienda", se sinceró la candidata presidencial de la Coalición Cívica (CC), Elisa Carrió, el día después de las elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO).
El 3,24 por ciento obtenido ese día fue el mayor fracaso de su trayectoria política y dejó una profunda herida en la carrera política de la CC que el domingo, tras los comicios, depende de un milagro para no desmembrarse.
Con la incorporación en 2007 de Patricia Bullrich, ex aliada del partido neoliberal Recrear y de Domingo Cavallo, y la inclusión de outsiders como el economista conservador Alfonso Prat Gay, en 2009, y el empresario rural bonaerense Mario Llambías, en 2011, la CC dio un giro hacia la derecha que minó su base electoral. Sufrió una leve caída en las elecciones legislativas de hace dos años y con un pronunciado derrumbe en las PASO.
La politóloga María Eugenia Sozzani explica que según su punto de vista una de las principales debilidades que tuvo Elisa Carrió fue la dificultad para mantener una línea ideológica coherente y consecuente. “El partido se volvió demasiado ecléctico y fue un espacio que a fines de la década de 1990 se presentó como progresista pero fue virando a lo largo de los años e incluso albergó a dirigentes políticos de diferentes procedencias”, añade.
“Fue paradigmática la incorporación de Patricia Bullrich, que generó la deserción de diferentes diputados como Eduardo Macaluse o María América González, quienes consideraban inaceptable a la ex Ministra de Trabajo. Estas bajas sólo representaron pérdidas para Carrió, ya que ahora incluso hay versiones que dicen que la misma Bullrich dejaría el partido para irse al PRO”, completó.
En las legislativas de 2009, la Coalición Cívica al frente de una nueva alianza de partidos que adoptó el nombre de Acuerdo Cívico y Social (ACyS), entre los que se encontraba la Unión Cívica Radical (UCR), el Partido Socialista y el socialdemócrata Generación para un Encuentro Nacional (GEN), se ubicó como segunda fuerza a nivel nacional.
Pero nuevamente el ACyS se quebró cuando Stolbizer primero, y los socialistas y los radicales después, abandonaron la alianza luego de fundamentar la decisión en diferencias respecto a la manera en que Carrió manejaba la confederación.
Se quedó sola pero se mostraba segura, puso a Llambías al frente de la lista de diputados provinciales, declaró que la CC no necesitaba aliados y que realizaría una buena elección.
El resultado de las PASO fue un baño de realidad a Carrió y dejó al borde de la desaparición a su partido, dentro del cual sus mismos legisladores en el Congreso analizan si quedarse o irse a otro bloque.
La candidata a presidente captó el mensaje del electorado y no tuvo otra alternativa que aceptar la contundente derrota. “Les pido que si me van a castigar, castíguenme a mí sola. Pero no a mis diputados nacionales, intendentes y concejales”, imploró en una de sus últimas apariciones.
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