El derrotero político y los altibajos de la líderesa opositora
Una carrera que creció al ritmo de las derrotas
La candidata presidencial de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, supo construir a partir de 2002 una estructura de alianzas que la erigieron como una de las principales figuras políticas de la oposición.
Por Matías Calviño
Las elecciones presidenciales del próximo domingo pueden ser para la candidata presidencial de la Coalición Cívica (CC), Elisa Carrió, la última estación de una trayectoria política que se inició a partir de la segunda mitad de la década de 1990 bajo el ala del radicalismo, y que se potenció tras la crisis socioeconómica que sufrió la Argentina en 2001 y provocara, entre otras consecuencias, la implosión de la Unión Cívica Radical (UCR).
Luego de haber cumplido dos mandatos como diputada nacional de la UCR por la provincia del Chaco y abrumada por el espiral de fracasos del Gobierno del ex presidente radical Fernando de la Rúa, Carrió se abrió para organizar una agrupación política a la cual llamó Afirmación por una República Igualitaria (ARI), junto a radicales, algunas fracciones progresistas del Frente País Solidario y el Partido Socialista.
Tuvo su primera experiencia como candidata presidencial en los comicios de 2003, cuando acompañada por el socialista mendocino Gustavo Gutiérrez fue la cabeza de la fórmula del ARI. Sorprendió y se posicionó en el cuarto puesto con el 14,14 por ciento de los votos, según la Cámara Nacional Electoral.
“Sin aparato, sin una sola bolsa de comida, obtuvimos votos consistentes y resistentes, lo cual me llena de esperanza, estoy segura de que voy a ser presidenta”, supo decir la chaqueña al diario La Nación, que también aclaraba que en lugar de explicar la derrota Carrió ponderó su victoria en el distrito electoral de Santa Fe.
Dos años después, las elecciones legislativas encontraron al ARI en la segunda ubicación en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, detrás del partido de derecha Propuesta Republicana (PRO) de Mauricio Macri, y tercera en la provincia de Buenos Aires, aunque muy por debajo del Frente para la Victoria y el Partido Justicialista.
Al igual de lo que indefectiblemente sucederá el domingo, según indicó la consultora Poliarquía en su informe publicado en La Nación el 9 de octubre, el ARI había quedado muy por debajo del oficialista Frente para la Victoria. Sin embargo se constituía como la principal fuerza opositora no peronista.
Una vez conocidos los resultados, Carrió acusó a la sociedad de haberle dado un cheque en blanco al fallecido ex presidente Néstor Kirchner y a su esposa Cristina Fernández, que se había impuesto en la provincia de Buenos Aires.
En busca de alcanzar el balotaje en la próximas presidenciales, Carrió reunió a su lado a dirigentes socialistas y ex radicales en 2007 con quienes creó la Coalición Cívica (CC).
Ese año marcó un nuevo punto de inflexión en su carrera política. Primero, de la mano de la ex diputada nacional socialista Fabiana Ríos, el ARI obtuvo la gobernación de Tierra del Fuego, y luego la CC formó parte de la alianza que depositó al Partido Socialista, conducido por Hermes Binner, en la gobernación de Santa Fe.
En las presidenciales de 2007, Carrió se ubicó con el 23 por ciento en el segundo puesto por detrás de Cristina Fernández de Kirchner, quien se impuso con más del 45,29 por ciento. “Somos la segunda fuerza política indiscutida", se animó a afirmar en conferencia de prensa. Era el pico de su carrera y estaba a punto de comenzar a caer.
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