Cómo se preparan los restaurantes El general y Perón Perón para el domingo
Las contradicciones peronistas llegan a la gastronomía
San Telmo o Palermo Hollywood. Menú fijo o a la carta. Precios nacionales y populares, o palermitanos. Las opciones de agasajo post electoral que presentan ambos locales con propuestas antagónicas pero con algo que los une: Juan Domingo Perón.

por María Zentner
Los preparativos para el festejo por el resultado de las elecciones presidenciales del domingo -en las que todo indica que el oficialismo ganará por un amplio margen- no dejaron afuera a los dos restaurantes de impronta peronista más importantes de la Ciudad. “El General” y “Perón Perón” harán vigilia a fuerza de vino y pastel de papas, pero sin salirse de los marcados estilos que los convirtieron en reductos visitados por fanáticos y curiosos, y que, desde el mundo gastronómico, exhiben aquellas contradicciones que hicieron del Movimiento Peronista objeto de pasiones, amores y odios a través de los años.
Consultados acerca de cómo planean agasajar a sus comensales el domingo por la noche, los gerentes de ambos negocios volvieron a poner de manifiesto las diferencias estructurales e intelectuales que existen entre los emprendimientos. Mientras en El General tienen casi todo el salón reservado y se manejarán con un menú fijo, en Perón Perón prefieren que se trate de algo espontáneo y, aunque están seguros de que esa noche el local se llenará, dejarán que la fiesta se arme sin estructuras ni imposiciones.
“No queremos estar haciendo especulaciones ni negocios en un día tan especial”, resume Daniel Narezo, periodista y productor devenido en empresario gastronómico, actual socio propietario de Perón Perón (Carranza 2225, Palermo Hollywood). Para él, se trata de un espacio “muy de la militancia” y, en ese sentido, espera que los festejos se den solos, de manera instintiva.
Narezo, quien se define como un romántico del peronismo, explica que trata de aplicarle al bar/restaurante la misma naturalidad que lo atrajo al Movimiento. Para la noche del 23, quiere que los miembros de la militancia y habitués del boliche “sientan la libertad de manejarse como prefieran”.
Luis Peralta es el presidente de la cooperativa autogestionada por los trabajadores que maneja desde 2008 El General (Avenida Belgrano 350). Acodado en la barra de madera al final del enorme salón desde donde monitorea el servicio, anticipa que el restaurante, recuperado después de que el emprendimiento privado original fracasara, estará completamente reservado.
“Acá viene gente de muchas agrupaciones, como La Cámpora o el Movimiento Evita. Ellos empezaron a pedir mesa con mucha anticipación porque son grupos grandes”, explica el ex chef.
El menú de entrada, plato y postre incluye vino, y tiene un precio que difiere según el cliente: “Con cada contingente arreglo un presupuesto. Es una metodología personalizada”, aclara, y vaticina que seguramente entre sus parroquianos se encontrarán el secretario de Comercio, Guillermo Moreno, y el diputado Nacional Carlos Kunkel.
El vino también separa las vertientes peronistas gastronómicas. El restó palermitano fue el escenario para la presentación de El Justicialista (ver aparte), y en San Telmo, lejos de comercializarlo, esperan pronto poder estrenar el vino El General desarrollado para ellos por Sergio Spadone.
Ambos restaurantes y sus respectivos gerentes reproducen a su manera las eternas contradicciones del Movimiento estudiado por filósofos, politólogos y sociólogos desde hace más de 60 años, y que el kirchnerismo vino a ordenar. O todo lo contrario.

Cata Nacionales y Populares
El artista plástico Helmut Ditsch presentó recientemente en el bar restaurante palermitano Perón Perón el vino El Justicialista, producido en una bodega mendocina de su propiedad. El bodeguero en ciernes aprovechó para el lanzamiento el buen momento que atraviesa el kirchnerismo en todo el país.
El head sommelier del restaurante y vinoteca Aldo´s, Matías Prezioso, lo describió como un vino no extremadamente frutado y con notas típicas de especias, pimienta y morrones asados en nariz, y en boca fluido, equilibrado y fácil de beber: “Tiene todo lo que tiene que tener para poder disfrutarlo y tomarse varias copas. Ofrece una excelente relación precio-calidad”, añadió luego de catarlo.
El vino, con un precio al público de alrededor de 20 pesos, todavía no se comercializa fuera de su distribución a restaurantes.

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